“La solidaridad es tener una mirada sensible por los más pobres y darles lo que se merecen por justicia” Padre Jorge Crisafulli

Luchamos contra la pobreza ¿te apuntas? (#ContralaPobrezaMU) es la campaña que Manos Unidas ha lanzado para motivar y concienciar a la sociedad, a las instituciones públicas y privadas, y a los medios de comunicación con el fin de hacerles partícipes de la erradicación de la pobreza. Se trata de que aquello que sucede más allá de nuestras fronteras tenga el eco que merece en nuestra sociedad: no es una lucha individual, es una lucha a conjunto en el que tod@s tenemos el deber de arrimar el hombro.

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Autor: Lucía Berruga (@LuBeSa89). Foto: Soledad Suárez durante la rueda de prensa de Manos Unidas

Es por ello que Soledad Suárez, presidenta de la ONG, remarcó durante la presentación de la campaña que en Manos Unidas “no cejamos en nuestro empeño por acabar con la pobreza” y para el 2015 pretenden conseguirlo, llegar a ese horizonte donde está el poder cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Junto a ese horizonte que se escapa entre los dedos Suárez ha dicho que se encuentra la utopía: ese deseo de terminar con el hambre y la pobreza en el mundo, una utopía que es lo que les  anima a ponerse de pie y a seguir caminando; continuar la senda que, llena de problemas convertidos en obstáculos, se presenta por delante. El 2014 estuvo lleno de esos obstáculos: el ébola en África, la violencia contra las mujeres en India, el conflicto que no cesa en Oriente Próximo o el terrorismo de grupos yihadistas en África como el famoso Boko Haram que somete a la población al terror, privando a los ciudadanos del arma más poderosa de cuantas hay en el mundo: la educación, bajo el anuncio de que “La educación occidental es pecado”. Tantos obstáculos que, como indicó Soledad, no podía detenerse en todos… pero todos han tenido y tienen el mismo punto de unión: el aprovecharse de la desesperación de los más vulnerables.

Sin embargo el problema no está solo allí, también está en la mirada que la sociedad tiene sobre las personas que, movidos por su desesperación, emigran cada año dejando atrás toda su vida en busca del futuro que la pobreza les niega. Las migraciones son ya un asunto global y debemos ver al inmigrante como lo que es: un ser humano que sufre y que nos pide ayuda; pero nos da miedo, es desconocido y es una amenaza a nuestra frágil estabilidad… por eso le cerramos las fronteras a cal y canto. Es necesario, dijo Suárez basándose en las declaraciones del Papa Francisco, identificar e intensificar los esfuerzos para ayudar a los pueblos que huyen de su tierra: A la globalización del fenómeno migratorio hay que responder con la globalización de la caridad y de la cooperación”.

Campaña

La sociedad, nosotros, nuestra mirada sobre el inmigrante, la indiferencia, también son obstáculos añadidos a la lucha contra la pobreza.  A pesar de ello, y de la crisis económica, en 2014 Manos Unidas aprobó 608 proyectos por un importe de casi 47 millones de euros, destinando el 37% de ellos a la educación que beneficiaron “directamente a más de dos millones y medio de personas y que, aseguró, no podrían haberse llevado a cabo sin el compromiso y la implicación de los socios y colaboradores de Manos Unidas. Aun así, desde la ONG y con la campaña, piden a la población española un esfuerzo adicional para alcanzar ese horizonte, esa utopía que haga que este año pueda ser el definitivo en la lucha contra la pobreza dotando de oportunidades a los “invisibles”.

A algunas de estas personas “invisibles” les puso voz el padre Jorge Crisafulli, actual responsable de los misioneros salesianos para la zona anglófona del Oeste de África que engloba Ghana, Liberia, Sierra Leona y Nigeria. En total son casi 20 años lo que Crisafulli lleva trabajando en África, un continente, cómo el mismo definió “hermoso y fascinante desde el punto de vista geográfico, climático, histórico y cultural”.

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Autor: Lucía Berruga (@LuBeSa89). Foto: Jorge Crisafulli durante la rueda de prensa de Manos Unidas

Rica en recursos naturales y en el punto de mira de las grandes potencias del mundo África, dijo Crisafulli, más allá de todas sus sombras, más allá de todas sus limitaciones e injusticias, es un continente joven, es “el continente de la Esperanza”: “En Nigeria, Liberia y Sierra Leona, los países en los cuales trabajo, tenemos 210 millones de habitantes, el 70% de los cuales tienen menos de 25 años“, declaró el misionero, haciendo hincapié en que la riqueza más significativa está, por tanto, en sus recursos humanos, en su gente.

Sin embargo los datos hacen que está riqueza humana se esté perdiendo: 4 de cada 5 muertes de niños menores de 5 años en el mundo se dan en África subsahariana. El Ébola en África Occidental es otro ejemplo, sigue disminuyendo sin cesar las cifras de mayor valor: las vidas de la población africana, lo que ha dejado notar las profundas carencias del sistema sanitario de los países africanos con 21.000 personas infectadas y más de 8.000 muertos. Sin embargo, y a pesar de las cifras,  la ayuda internacional solo se hizo notar cuando el Ébola se convirtió en una “amenaza” para el resto de la humanidad y para las grandes potencias como USA y los países de Europa. Pero no es la única enfermedad que requiere una mentalidad más proactiva para ofrecer a los países más pobres del mundo la colaboración necesaria para levantar infraestructuras médicas, además de formar al necesario personal sanitario: el Cólera, el Sida y otras enfermedades prevenibles y curables pueden vencerse.

Con una estrategia “social, educativa y pastoral en zonas rurales” y apoyados por Manos Unidas como instrumento fundamental en el proceso de renovación y modernización de sus escuelas, los salesianos en África han conseguido sacar grandes proyectos adelante como el centro que abrieron en septiembre de 2014 para niños traficados en Ashaiman (Ghana), creando un lugar donde niños y niñas puedan sentirse queridos y aceptados después de haber sufrido experiencias de abandono y de abuso.

Otro de los grandes logros ha sido el trabajo que han empezado a hacer con adolescentes y jóvenes prisioneros en Pademba Prison en Freetown, Sierra Leona, una prisión viejísima que fue construida para 300 presos y donde, hoy en día, viven 1800 reclusos. El misionera cuenta la tremenda historia de su propia experiencia personal cuando entró en la prisión y descubrió  a los niños y adolescentes que están recluidos junto a los prisioneros adultos. Entre ellos destacó la historia de Juan Bosco (en especial debido a que él pertenece a los Salesianos de Don Bosco), un niño huérfano de padre al que la policía encarceló sin ningún tipo de juicio y sin informar a nadie de su encarcelamiento. Llevaba allí 2 años, 2 años donde no podía dormir porque tenía que abanicar a los “macho boys” por los mosquitos y por el calor. Durante su conversación el niño le dijo “they have made with me woman bussiness“: había sido abusado durante esos dos años sexualmente por otros prisioneros mayores.

Por ello han empezado una campaña nueva para poder encontrar a estos niños y pagar su fianza. La fianza de Juan Bosco eran 10.000 leones, tan solo dos dolares, pero no había nadie para pagarlos porque nadie sabía que estaba allí… “Con dos dólares se podría haber salvado de 2 años de abusos, de hambre, de una comida al día“.

En nombre de estos niños y de estas personas que sufren este tipo de abusos, la pobreza, la indiferencia de la sociedad, el mensaje del padre Crisafulli fue claro y contundente en alusión a una canción de Leon Gieco: pidió que el dolor de los marginados, de los más pobres, de los que se sienten solos, de aquellos en los cuales nadie piensa, no nos sea indiferente; que la muerte no nos encuentre muertos, que la muerte nos encuentre realmente sensibles, vivos y activos, haciendo algo por los demás“.

Con la fuerza de quien cree en el poder de la unidad pidió combatir juntos la pobreza: Los Salesianos solos no podemos hacer nada, Manos Unidas sola no puede hacer nada, ustedes solos no pueden hacer nada, tenemos que trabajar todos juntos para concientizar y combatir la pobreza. Es una batalla que la ganamos todos juntos“.

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Autor: Zero (@dabsandjabs). Foto: An Unequal World?

A raíz del ataque al Charlie Hebdo para mucha gente pasó desapercibida el ataque a 2.000 mujeres, niños y ancianos que en enero de este año fueron masacrados por Boko Haram en Baga, mientras toda la atención mediática estaba puesta en las 11 personas que desgraciadamente fallecieron en el ataque de fundamentalistas islámicos en París.

Por ello el misionero destacó, en la parte final de su discurso, ¡Yo soy Charlie! ¿no? Yo invitaría también a todos los españoles a decir: ¡Yo soy África! Invitaría a todos los españoles a decir ¡Yo soy Asia! ¡Yo soy este niño que está marginado, esclavizado, traficado! ¡Yo soy esta niña que está prostituida! ¡Yo soy África! ¡Yo soy Asia! ¡Yo soy Latinoamérica!

De esta forma invitó a toda la sociedad española a unirse a la campaña de Manos Unidas, porque el nombre de los pobres no es mañana, es hoy dijo. Tenemos que comprometernos hoy porque mañana es demasiado tarde y hoy, todos juntos, podemos derrotar a la pobreza“.

Y como citó él, hay una sabiduría africana muy hermosa que dice:

El que camina solo va más rápido, pero el que camina con otros llega más lejos

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