La voz de las niñas

Nafissatou S.A. es el nombre de una nigeriana de 17 años. Puede que muchos, cientos e incluso miles, no la conozcan, pero ha estado en España dando voz a una problemática de la que, afortunadamente, escapa gracias al apoyo de sus padres: no estar entre el 75% de las menores nigerianas que, a su edad y más pequeñas, ya están casadas.

Nafissatou

Foto: Claudio Álvarez. Publicada en Planeta Futuro (@Planeta_Futuro)

La historia de Nafissatou, junto a la de otras cinco niñas de distintos orígenes y culturas que ha traído Planeta Futuro (@Planeta_Futuro) a través de un fantástico fotoreportaje narrado por Alejandra Agudo (@SandraGud) y con fotografías de  Claudio Álvarez, bajo el nombre de “El poder de ser niñas” acerca, entre otras, la realidad que viven tantas niñas hoy en día en todo el mundo: el matrimonio infantil. A pesar de estar prohibido por el derecho internacional relativo a los derechos humanos y por las leyes de muchos países, cada tres segundos una niña es obligada a casarse afirma Plan Internacional, la ONG que ha dado apoyo a estas niñas en sus particulares proyectos de vida y que lleva a cabo la campaña global “Por Ser Niña“.

Nafissatou, en el fotoreportaje, cuenta que tenía 13 años cuando su mejor amiga, Zourea, dejó de ir a la escuela. La niña declara que la dijeron que estaba en el hospital dando a luz a su bebe; sin embargo días después volvió a interesarse por ella y le dijeron que había fallecido en el parto y el bebé también. Me di cuenta que yo era como ella, tenía su edad. Podría haber sido yo. Entonces decidí hacer todo lo que pudiera para no tener que casarme, seguir asistiendo a clase y trabajar duro la citan en el artículo. Ella es la excepción, quizás la que confirma la cruel regla, ya que las cifras que da la ONG son que, casi 13,7 millones de niñas de entre 15 y 19 años de países en vías de desarrollo dan a luz tras haber sido forzadas a casarse. Siendo las complicaciones en el embarazo y el parto la principal causa de mortalidad entre las niñas de esta edad en estos países en desarrollo. Sin atención médica continua y con las estadísticas en contra, la vida de estas niñas corre un serio peligro.

Ahora Nafissatou está ayudando a cambiar, con su voz, la situaciones de tantos millones de niñas, pues no solo gracias a sus buenas notas el Gobierno costea sus estudios en Contabilidad, sino que también lo compagina con su labor en el Parlamento de Jóvenes de Niger.

Allí, es más necesario que en ningún otro sitio darle voz a esta lucha pues, según el último informe de UNICEF, Ending Child Marriage, aunque el matrimonio infantil en niñas es el más común en el sur de Asia y África Subsahariana al encontrarse entre ambas regiones los 10 países con la más alta tasa de matrimonios infantiles, Niger tiene el predomino total al ser el país con mayor cantidad de enlaces matrimoniales de esta clase en todo el mundo. Sin embargo, en lo que respecta a Asía, Bangladesh tiene la tasa más alta en lo referente a matrimonios de niñas menores de 15 años; es por ello que el Sur de Asia es el “hogar” de casi la mitad (el 42%) de todas las novias infantiles del mundo, mientras que India representa un tercio del total global.

Sherin

Foto: Claudio Álvarez. Publicado en Planeta Futuro (@Planeta_Futuro)

De esta otra parte del mundo ha venido otra de las niñas del fotoreportaje de Planeta Futuro que Plan Internacional ha apoyado: es Sherin A., es de Bangladesh y se ha encontrado en una situación similar a la de Nafissatou:  tiene 16 años y está soltera tras conseguir que sus padres pospusieran el matrimonio que habían acordado con su primo cuando ella tenía tan solo 12 años (él tenía 21). Sherin tiene claro lo que desea para su vida: “Quiero ser arquitecta, como mi tío. Quiero ser como él” y aunque no tiene inconveniente en casarse con aquel que sus progenitores elijan para ella afirma que eso no sucederá hasta que termine su formación: Ahora no. El matrimonio infantil debe parar porque dejas de ir a la escuela, te quedas embarazada, te tienes que quedar en casa y no puedes hacer lo que quieras, como estudiar“.

La educación es el arma que estas niñas defienden con uñas y dientes para poder tener el futuro que una forma de vida y la sociedad en sus países les están negando desde hace tanto. Precisamente la Organización de las Naciones Unidas aprobó el pasado 21 de noviembre una resolución para poner fin al matrimonio infantil forzado, suponiendo un paso al frente en la protección de los derechos de millones de niñas. En dicha resolución la ONU reconoce la educación como una de las vías más eficaces para prevenir y erradicar el matrimonio infantil, e impulsa a los Estados a promover y proteger el derecho a la educación de las niñas y de las mujeres con una educación de calidad.

Ser casadas siendo niñas con hombres mucho mayores, con más edad incluso que el primo de Sherin, puede evitarse a través de la educación y del apoyo a estas niñas; UNICEF afirma en su informe que en Mauritania y Nigeria más de la mitad de las adolescentes de entre 15 y 19 años, actualmente casadas, tienen maridos que son más mayores que ellas, superándolas por edad en más de 10 años de diferencia entre ambos. Las cifras son tremendas y por supuesto tienen sus factores determinantes, es decir, no todas las niñas tienen el mismo riesgo de convertirse en novias infantiles, incluso estando dentro del mismo país, declara la ONG, Influyen determinados factores como la diferencia entre grupos demográficos, así como el dinero que, obviamente, juega un papel fundamental en este asunto: las mujeres que viven en la quinta parte más pobre están 2,5 veces más predispuestas socialmente a casarse en la niñez que las que pertenecen a la quinta parte más rica. Esta disparidad es mucho más pronunciada en ciertos países: en India, la media de edad del matrimonio es de 19,7 en la quinta parte más rica comparada con la quinta más pobre, donde la media es de 15,4.

Como todo, cuando no hay dinero, por desgracia, la vulnerabilidad aumenta llevando incluso a que haya matrimonios que se inician con secuestros para realizarlos a la fuerza; esto sucede cuando no hay dinero para pagar la dote y es otro de los grandes riesgos que todavía corre hoy en día una niña en Etiopía, ya que la ONU estima que el 69% de los matrimonios pudieron comenzar de esta forma.

Foto: Lola Hierro (@Lola_Hierro). Publicado en Planeta Futuro (@Planeta_Futuro)

La importancia de la educación, por el cambio y por lograr un futuro mejor para estas niñas es necesario. Un 53% de las jóvenes entre 15 y 24 años son analfabetas, denuncia la ONG Plan Internacional y no solo eso, sino que además afirma que si no se hace nada para detener las tendencias actuales, más de 140 millones de niñas se habrán casado en la infancia durante la década de 2010 a 2020; es decir, 14 millones cada año, o, lo que es lo mismo, casi 39.000 niñas que se casaran, casi a ciencia cierta, contra su voluntad cada día.

Sin embargo, hay cifras que invitan a la esperanza: en Etiopía, un país donde, según el Informe de UNICEF Children with Disabilities, las estadísticas juegan en contra de las niñas puesto que un 16% de ellas se casaron antes de cumplir los 15 años y un 41% antes de los 18, ha mejorado en lo que a la educación se refiere: hoy, un 93% de las niñas finaliza la Primaria frente al 27% que lo logró en el año 2000. Además, cada vez más las niñas mayores de 15 años se incorporan al mercado laboral y acaban ocupando posiciones de poder. Sin embargo aún queda mucho camino por andar: de los 94 millones de habitantes en Etiopía la mitad son mujeres, aun con ello solo el 28% de ellas ocupan un asiento en el Parlamento (153 de los 547).

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